
Es la tortuga marina más grande del mundo y su apariencia es inusual con relación a las demás especies de tortugas del mar. Su caparazón mide en promedio 160 cm, es alargado, no tiene escamas sino siete quillas longitudinales en el dorso, es blando y con apariencia de cuero, de ahí su nombre científico.

La historia de la tortuga verde combina siglos de explotación, un colapso poblacional global y, recientemente, su recuperación impulsada por esfuerzos de conservación a escala internacional.